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El edificio sostenible
La ciudad y sus edificios son actualmente el hábitat más común del ser humano. Se consumen recursos para su construcción y mantenimiento, se emiten elementos contaminantes, consumo energético de los edificios, se producen residuos (escombros) que degradan el entorno...
Desde el mantenimiento, el edificio ya construido, tenemos que ir adaptándolo con las herramientas que nos proporciona la legislación vigente y con la concienciación personal de cada uno para que esos impactos sean mínimos y asumidos por este planeta.
Del edificio sostenible a la ciudad sostenible
Actualmente la ciudad constituye el hábitat más habitual del ser humano, siendo este hecho bastante significativo en Europa ya que se espera que hacia el año 2010 casi el 90% de la población vivirá en las diferentes ciudades del continente. Ciudades que van consumiendo recursos de todo tipo y que vamos a concretar, debido al foro en el que nos encontramos, en aquellos que se derivan de la actividad de la construcción. La ejecución de cualquier construcción supone una alteración del medio (uso de materias primas limitadas y de energías no renovables, residuos, etc.) y aunque el interés por la conservación del medio ambiente es un hecho muy actual en nuestro tipo de sociedad, se promulgan leyes, ordenanzas etc., es necesario en primer lugar la concienciación de la población, debiendo ser este hecho un objetivo principal en las políticas de las administraciones locales y estatales.
Desde la conferencia de Río del año 1992, se viene desarrollando una Campaña de Ciudades Sostenibles mediante conferencias celebradas en varias ciudades europeas (Aalborg, Roma, Lisboa, etc.) y entre ellas es importante mencionar, por lo menos para el autor de este artículo, la celebrada en Sevilla el año pasado por ser mi ciudad natal, donde se va poniendo de manifiesto que el modo de vida urbano es el responsable de muchos de los problemas ambientales que tiene la humanidad y donde las ciudades asistentes se comprometen a seguir un modelo de desarrollo equilibrado que sea asumido por el medio y que resulte lo menos agresivo posible.
Como elemento integrante del entramado urbano, se encuentran los edificios donde desarrollamos gran parte de nuestras actividades (vivienda, ocio, trabajo, docencia, etc.) cada uno con sus características propias según su uso y con posibles impactos sobre el medio y del medio sobre el propio edificio, de los cuales también debemos protegerlo.
Si aplicamos las ideas antes expresadas a nuestros edificios, desde el diseño para los nuevos, a través del mantenimiento para los ya construidos, estaremos avanzando hacia el desarrollo sostenible global de este planeta.
Consideraciones generales sobre el marco legal
Si bien el mantenimiento del edificio hay que planteárselo desde la fase de la elaboración del proyecto, no se va considerar el desarrollo de este punto por ser materia de otros debates, aunque muchas consideraciones que nos marcará el método para el programa de mantenimiento serán comunes en ambas fases.
Desde el punto de vista de mi profesión, Arquitecto Técnico o Aparejador, existe una normativa que, además de la propia actitud de tener una conciencia personal de respeto al medio, son de obligado cumplimiento en algunos casos y marcará nuestras actuaciones, tanto para edificios de nueva planta como para el mantenimiento de los mismos o cualquier otra actividad industrial.
La primera referencia sobre legislación ambiental, y mirándolo desde el punto de vista de la elección del material a emplear (con gran incidencia sobre los fabricantes de productos de construcción) y a la hora de contratar con una empresa que realice las operaciones de mantenimiento del edificio, la encontramos en la norma internacional ISO 14001 de 1996 (UNE EN 14001), la cual será de aplicación para aquellas empresas que deseen:
a) Implantar, mantener al día y mejorar un sistema de gestión ambiental.
b) Procurar la certificación/registro de su sistema de gestión medioambiental por una organización externa.
Estos puntos y otros que desarrolla tal normativa, posibilitará al profesional encargado del mantenimiento encontrar empresas que suponga su actividad un menor impacto ambiental.
En la Comunidad Autónoma de Andalucía se ha promulgado la Ley de Protección Ambiental de Andalucía de 1994 que se desarrolla en tres puntos fundamentales que son:
• La prevención ambiental
• La calidad ambiental
• La disciplina ambiental.
De éstos comentamos los dos primeros apartados indicando que sobre el primer punto destacamos la necesidad de obtener, antes del inicio de cualquier actuación sobre el edificio, la denominada calificación ambiental para ciertas actividades que enumera y que en el caso de cambios de uso del edificio nos puede afectar.
En cuanto a la calidad ambiental, se refiere a la gestión y adecuación de los factores que pueden alterar el medio desde el punto de vista atmosféricos, residuos y las aguas litorales. Hace referencia a la calidad del aire, concentración de contaminantes vertidos a la atmósfera y los niveles de emisión sonora; todos estos aspectos se deberán tener en cuenta desde el punto de vista del mantenimiento por medio de mejoras de aislamientos térmicos y acústicos, sustitución de instalaciones obsoletas de calefacción, gas, alcantarillado, etc., así como la posible reutilización de los materiales desmontados en cualquier operación del mantenimiento.
Leyes similares existen en varias autonomías y sobre los residuos y su posible reutilización quisiera puntualizar que aunque en algunos casos aún no están muy desarrolladas, presentan unos objetivos comunes incluso a nivel estatal e internacional como son:
• Fomentar la demolición selectiva de las diferentes unidades de obra.
• Clasificación y reciclado de los materiales.
• Disminuir la producción de residuos.
En la construcción, los técnicos que intervienen se deben implicar en la consecución de estos objetivos con la redacción de proyectos que contemplen las actuaciones necesarias para conseguirlos.
Otra normativa a destacar es la Directiva Europea 89/106 sobre Productos de Construcción en la cual se indica los requisitos esenciales que deberán reunir cualquier material:
• Resistencia mecánica y estabilidad.
• Protección en caso de incendio.
• Higiene, salud y medio ambiente
• Seguridad de utilización.
• Protección contra el ruido.
• Ahorro energético y aislamiento térmico.
Requisitos éstos que a la hora de la elección del material se tendrá presente que marcará nuestra decisión ya que esta Directiva no sólo afecta a los fabricantes, sino a todos los que de alguna manera tenemos capacidad legal para intervenir en el proceso constructivo y que se relacionan con
las Normas Básicas de la Edificación (NBE) para la ejecución de edificios de nueva planta en algunos casos (CA-88) y para esto y en los edificios ya construidos en las operaciones de mantenimiento y conservación (QB-90) aunque si tendríamos que tenerlas todas presentes para diseñar cualquier programa de mantenimiento.
En esta labor de la elección del material, la certificación del mismo es una herramienta que nos garantiza la adecuación de los mismos a la norma habiendo superado rigurosos controles de calidad (INCE, AENOR, CE,...) y con especial interés mencionamos la Eco Etiqueta, que se le atribuye a aquellos productos cuya utilización y producción supongan un impacto menor sobre le medio ambiente ya que, por ejemplo, ¿el posible ahorro energético que nos produce un bombilla de bajo consumo sobre otra lámpara incandescente tradicional, compensa el mayor consumo de recursos, en sus fases de fabricación, que tiene la primera sobre la segunda y que se pone claramente de manifiesto por la comparación de los costes unitarios de cada una? del análisis de estos dos aspectos podremos elegir el más idóneo desde el punto de vista medioambiental.
En la actualidad el sistema de atribución de este distintivo se basa en la definición de categorías de productos, y sobre los criterios ecológicos correspondientes a cada producto.
También podemos mencionar las Normas Tecnológicas de la Edificación (NTE) que aunque no son de obligado cumplimiento ni se refieren expresamente sus apartados a los aspectos medioambientales, si sirven de guía para cualquier actuación, estableciendo en sus apartados de mantenimiento las pautas de cómo se debe utilizar lo ya construido, indicando controles periódicos y como reparar las diferentes averías.
Por último comentar ciertos aspectos de la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) cuya entrada en vigor es bastante reciente y en la cual se recoge la obligatoriedad de entregar al usuario del edificio el llamado Libro del Edificio, donde se recogen las operaciones que éste debe realizar de forma obligatoria para el mantenimiento, otra cosa será el seguimiento de tal circunstancia ya que si bien es más fácil de exigir y controlar a un profesional de la construcción que con su firma se hace responsable de las actuaciones, más complicado puede ser actuar sobre propietarios o comunidades de vecinos ante lo cual sí parece necesaria una política adecuada de información y sensibilización de cómo las operaciones mencionadas en el Libro del Edificio, tiene un efecto positivo sobre el medio, mejora nuestra calidad de vida y alarga la vida útil del edificio.
El edificio nace. El edificio envejece
Una vez terminada la construcción del edificio, comienza su andadura; su puesta en servicio para el usuario que si bien al principio, es lógico pensar que por su adecuación a la legislación vigente (entre ellas las de carácter medioambiental) su acción sobre el entorno pueda ser asumido por éste, cuando va envejeciendo por el uso y el paso del tiempo, ese hecho ya no es tan asumible. Afrontar los gastos que se producen por el mantenimiento del edificio, tenerlo en condiciones optimas de calidad, presenta dos actitudes ante el propietario, una asumir tales gastos, o como es más frecuente, ir abandonando operaciones de mantenimiento, dejarlo envejecer de una forma más o menos rápida por no disponer del dinero necesario, por desconocimiento, desidia o un mal asesoramiento del profesional contratado, y como consecuencia mayores posibilidades de alteración del medio y en muchas ocasiones se elevan los gastos de las posibles reparaciones.
Las operaciones de mantenimiento del edificio las podemos considerar de dos tipos:
• De mantenimiento preventivo
• De mantenimiento correctivo
El mantenimiento preventivo está compuesto por aquellas operaciones que pretenden prever futuras disyunciones para aminorar los efectos destructivos del uso (R. Lucas) como son revisión de instalaciones (ascensores, calefacción, agua etc.), limpieza de revestimientos que evite envejecimientos prematuros, el pintado periódico y otras. Estas operaciones se dan en mayor medida en los edificios de más reciente construcción y conforme el edificio va acumulando años de uso, aparece el mantenimiento correctivo además del preventivo. Este segundo caso recoge operaciones dedicadas a restituir los elementos del edificio a su situación original (R. Lucas) o mejorarlo (adecuación a normativas vigentes en el momento) cuando se rompen o deterioren por efectos del tiempo o del uso.
Estas operaciones del mantenimiento tienen que ser asumidas por el propietario o usuario del edificio debiendo comprender la incidencia que sobre el medio ambiente se produce y en este sentido entra en juego el asesoramiento correcto que el profesional del mantenimiento (Aparejador) le haga llegar.
De las posibles incidencias destacamos:
a) Ahorro energético para conseguir la comodidad térmica con el menor gasto posible de energía, instalaciones que funcionen correctamente, técnicas de ahorro pasivo de energía (estanqueidad de carpinterías, aislamientos térmicos) energías alternativas más limpias y menos contaminantes (eólica, energía solar térmica y fotovoltáica y otras) aunque estos posibles cambios de energía para un edificio pueden suponer un coste alto que se puede asumir por el propietario con la ayuda oficial que las Administraciones pueden ofrecer como en el caso de la Junta de Andalucía para la instalación de paneles solares para la producción de energía térmica.
Tampoco se debe olvidar que en algunos casos el mal funcionamiento de instalaciones (calefacción) además de producir, derroche de energía produce elementos contaminantes a la atmósfera (dióxido y monóxido de azufre) que ocasionan alteraciones sobre el medio que se vuelven contra el propio edificio.
b) Aislamiento acústico. Considerando que el ruido es una fuente de enfermedades para el ser humano, tendremos que evitar que vibren las instalaciones, mejorar la estanqueidad de las carpinterías y aislamientos etcétera.
c) Tratamiento y reutilización del agua. El futuro de la humanidad pasa por disponer de este elemento en cantidad y calidad necesaria para el desarrollo.
Los siguientes ejemplos nos deben hacer pensar sobre su uso racional: el agua de uso doméstico se ve contaminada en un 95% por algún tipo de adulteración química de detergentes, lejías, etc., y que un milígramo de petróleo, inutiliza un litro de agua. Además de considerar las posibles pérdidas que se pueden producir en la red por una mala conservación o revisión.
El hecho que el vertido de aguas residuales se haga a redes municipales, con sistemas de tratamiento y depuración, hace que los efectos del vertido sean mínimos. En los casos donde el vertido sea directo o por el tipo de vertido, se instalarán sistemas de depuración, reutilización así como instalaciones de retención para vertidos incontrolados.
d) El empleo de materiales no contaminantes y fomentar su reaprovechamiento:
• Materiales reutilizables (tejas, tierras de excavación para rellenos, vigas de madera, etc.).
• Materiales reciclables (madera, vidrio, metales etc.) para obtención de nuevos productos.
Estas operaciones conllevan unas demoliciones o levantamientos selectivos de los elementos constructivos, lo cual encarece y ralentiza el proceso de demolición que si bien en el mantenimiento del edificio es menos preocupante por tratarse en muchas ocasiones de actuaciones puntuales (cubierta, instalaciones, solerías...) el problema es mayor cuando se plantea la demolición total del edificio.
Otro punto a tener en cuenta es el debido a los problemas que suscita conseguir materiales reciclados homogéneos y capaces de no apartarse de la legislación y normativas de calidad exigibles, teniendo en cuenta la dificultad que supone disponer de materias primas procedentes de las demoliciones con una mínima regularidad de suministro y de composición, de tal manera que se logre establecer una cadena de producción totalmente controlada (V. Flores).
e) Problemas de diseño del edificio que mediante actuaciones de mantenimiento podemos ir corrigiendo en algunas ocasiones.
La Organización Mundial de la Salud creó el termino Síndrome del Edificio Enfermo para referirse al conjunto de enfermedades y pérdida de comodidad que sufren los usuarios de ciertos tipos de edificios concebidos para conseguir prácticamente un total aislamiento del medio exterior, producido por una mala ventilación, descompensación de temperaturas, deficiente luz, ausencia de luz natural, virus acumulados en los circuitos de aire acondicionado etc., produciéndose sobre el usuario jaquecas, alergias, afecciones respiratorias, malestar etcétera.
El término Síndrome del Edificio Enfermo, debería ser sustituido por Síndrome del Edificio
Enfermante (L.M. Suárez-Inclán) ya que el edificio propiamente no presenta patología constructiva importante, pero si se pueden producir enfermedades o malestar y a veces de bastante importancia. Un último párrafo, simplemente para no dejar pasar las actuaciones, si bien no aplicadas en el mismo edificio, si son actuaciones en su exterior pero directamente relacionadas con él.
La vegetación de los jardines, árboles, arbustos etc., en torno al edificio, propiedad de sus usuarios y mantenidos por ellos, puede ser parte importante en conseguir dentro del edificio la comodidad, con menor gasto de recursos. Amortiguador de ruidos, control sobre radiaciones solares etc., además de la agradable y relajante sensación visual que producen estos elementos y que tantas veces se echa de menos cuando nos movemos por esas calles y plazas donde lo verde destaca por su ausencia, lo que podemos considerar como una verdadera contaminación visual.
Estos planteamientos se están desarrollando actualmente con operaciones sobre el propio edificio como por ejemplo las llamadas Cubiertas Verdes; tapizar los tejados y azoteas para hacer más respirable el aire de la ciudad, mediante la oxigenación que realizan las plantas y absorbiendo contaminantes como los metales pesados (plomo y cadmio)
Los escombros
Si bien no es una operación a realizar en el edificio, si es una consecuencia de diferentes operaciones realizadas en el mismo que producen un volumen de residuos bastante alto. Este problema es de mayor importancia en los casos de demoliciones y nueva construcción que en las operaciones de mantenimiento, pero con soluciones comunes. El mayor problema que plantean los escombros no es su peligrosidad, ya que la mayoría de ellos son inertes, sino su vertido incontrolado, la degradación del paisaje y la falta de una industria asentada del reciclado de estos productos en nuestro país
Hay que considerar que mientras los escombros o residuos no tengan un valor intrínseco suficiente o no haya una idea en la sociedad y sectores industriales de la repercusión de los residuos sobre el medio ambiente cuando se produce su vertido incontrolado, el tratamiento a aplicar no va a impedir el impacto higiénico y visual que estos producen.
Conclusiones
Como conclusión podemos decir que como cualquier actividad del ser humano, la de construir, produce un impacto sobre el medio de tal manera que lo altera, por lo cual debemos de asumir nuestra parte de responsabilidad en este hecho para intentar minimizarlo al máximo, y visto a través del prisma del mantenimiento del edificio, las actuaciones (dentro de las competencias de nuestras profesiones) deben ir encaminadas a conseguir el Edificio Sostenible, para que su correcto funcionamiento y su puesta a servicio para el usuario, suponga un consumo de recursos de tal magnitud que puedan ser asumidos por el medio.
Debemos considerar, como indica en su obra Antoine de Saint-Exsupery que la Tierra no es una herencia que hayamos recibido de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos y ¿en que estado se la vamos a devolver?
Bibliografía
- Flores Ales V. Aportaciones al medio ambiente desde el campo de la construcción. Conferencia Euro-Mediterranea de Ciudades Sostenibles, Sevilla 1999.
- Suárez Inclán LM. Impacto ambiental de la construcción. Construcción y Medio Ambiente. Dto. CA 2. Universidad de Sevilla. 1999.
- Lucas Ruiz R. El mantenimiento y operación: Principios básicos de diseño para el desarrollo sostenible de Edificio. Boletín CA2, nº 8, 1998.
- Perera P. Conferencia Mediterránea, Agenda local 21. Roma, 1995. |